La ambigua poesía del paisaje
Paco Gómez

Muchos fotógrafos de su generación consideraron a Paco Gómez (1918-1998) como el más delicado e imaginativo de la Escuela de Madrid —el más escondido también—, dotado de una rara sensibilidad plástica, como la que exhibe en esta fotografía. ¿Qué vemos en ella? ¿Un objeto que planea en medio de la bruma, suspendido en el espacio? ¿Es una imagen irreal, onírica, fruto de la imaginación? ¿Cuál es su tamaño, su  escala? ¿Se eleva en el aire o está precipitándose al vacío?

Al igual que el fantasmal tranvía posado en un paisaje lunar, al igual que la extensión infinita del ocaso o que las manchas de sol en el verdor, Gómez juega con otra dimensión de lo real y extrae poesía de las cosas normales, de sus texturas y sus luces, para llevarlas a las puertas de la abstracción, abriendo así una puerta hacia una modernidad nueva en la fotografía que la alejaba del documentalismo a ultranza. Él mismo definía así los objetos que le gustaba fotografiar: «Son cosas quietas, silenciosamente prendidas en el aire. Son cosas que parece como si se quedaran para siempre paradas. Como si el tiempo no fuera con ellas».

PG657.11055

PACO GÓMEZ, Roca en el río Urumea, 1960

OTRAS OBRAS DE PACO GÓMEZ

Paco Gómez, Luz y sombra, 1956

PACO GÓMEZ, Piedra y espiga, 1960

PACO GÓMEZ, Tranvía en el paseo de Extremadura, Madrid, 1959

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Paisajes para después de una guerra

1950–1970

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