España,  1950–2025

De fotografía, memoria y paisaje

Valentín Vega

VALENTÍN VEGA, MUJERES EN UNA ESCOMBRERA, 1944

Francesc Català-Roca

francesc català-roca, gitanilla, 1950

Bleda y Rosa

BLEDA Y ROSA, CAÑETE, 1, 1994

Perejaume

perejaume, delta del ebro (butacas del palau de la música), 1989

MONTSERRAT SOTO, INVERNADERO 0, 2002-2003

Todo deja huella… Nuestros paisajes están llenos de huellas. 
Huellas de la historia y rastros perdidos de tiempos pasados; huellas de nuestras conductas colectivas, vestigios de lugares y hechos desaparecidos, huellas de nombres, de miradas y de pisadas que otros han dejado sobre la naturaleza y que se conservan, más o menos invisibles; como indicios o como cicatrices.

Esta exposición trata del medio natural en su relación con la historia de nuestro país y de las variaciones y profundos cambios habidos en el último medio siglo, en el que se ha gestado una España radicalmente distinta.  

La fecha de 1975 marca una ruptura histórica, no sólo con un régimen autoritario sino con una sociedad atrasada y aislada y el comienzo de grandes novedades: modernización, conquistas políticas, bienestar material, seguridad jurídica, democratización educativa, europeización y libertades, que nos han convertido en una nación integrada con todo derecho en el devenir internacional, con gran capacidad de influencia en las decisiones globales, con una madurez cultural del más alto nivel.  

Y, con el fin de hacer visible esa relación entre naturaleza y memoria, hemos dado la palabra al arte de la fotografía, que ha demostrado una alta capacidad crítica —y también poética— para mostrar los modos en que, a lo largo de esas ocho décadas, hemos elaborado nuestra comprensión y nuestra cambiante relación con el medio natural. Pues, de entre todas las artes, la fotografía es idónea para mostrar esa condición cultural, histórica, narrativa, del paisaje, para leer los escenarios naturales y descifrar todo aquello que no se ve, pero que está ahí, dotando a nuestra mirada de una hondura y un significado que la observación banal no puede alcanzar.

Kindel (Joaquín del Palacio), Vegaviana (Cáceres), 1958

Secciones

Estructurada en dos partes cronológicamente sucesivas, la muestra reúne la obra de dos docenas de fotógrafos españoles —activos entre 1950 y 2025 y de distintas generaciones—, que destacaron o destacan por su sensibilidad y agudeza para registrar, en toda su verdad y su misterio, nuestras múltiples realidades paisajísticas, pues el paisaje no es un ente físico, sino una construcción mental: el paisaje es lo que pensamos del paisaje.  

Por ello, sus fotografías exponen las cien maneras distintas en que se articulan paisaje, imagen y memoria. Memoria que no es la de los hitos heroicos, los episodios políticos o las vicisitudes sufridas en entornos naturales, sino que es un registro de la evolución de nuestra manera de mirar y de relacionarnos con el territorio, de la historia de nuestra sensibilidad colectiva, de nuestras ideas sobre la belleza (o el horror) de la naturaleza.

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