Historias del agua
Manuel Laguillo
En el paisaje español, la dialéctica hombre/agua siempre ha sido agitada y problemática. Con una mirada precisa y sobria, buscando la tensión entre lo histórico y lo presente, Manuel Laguillo (1953) retrata a pie de tierra la transformación paisajística y territorial del noroeste de la Península a raíz de las grandes obras hidráulicas realizadas por la Dictadura (y posteriormente) para surtir de energía eléctrica y de agua para cultivos de regadío.
Se ha creado una cierta mitología del franquismo como promotor de aquellos embalses faraónicos que tanto sirvieron como propaganda del régimen y cuya ineficacia se hace patente en los años de sequía, pero la política hidráulica fue iniciada por el regeneracionismo de Joaquín Costa y cobró entidad durante la II República en el Plan de 1933, que fue ocultado en 1939, a fin de que el programa de obras del nuevo régimen fuera presentado como una conquista pionera. La política hidráulica produjo grandes cambios físicos del paisaje, el apresamiento de ríos, centenares de valles y pueblos anegados por las aguas y poblaciones desalojadas… Y generó toda una serie de inquietudes y dilemas entre pasado y porvenir, conservación y progreso, atraso y riqueza, identidad y modernización.
Manuel Laguillo, León 28, 2017
OTRAS OBRAS DE Manuel Laguillo
Manuel Laguillo, León 22, 2017
Manuel Laguillo, León 26, 2017
Manuel Laguillo, León 15, 2017
A propósito de presas y embalses.
Un ingeniero novelista
Juan Benet, Si yo fuera presidente
El ingeniero constructor de la presa del Porma y de otras grandes presas hidráulicas, fue el escritor Juan Benet (Madrid, 1927-1993). Su novela Volverás a Región (1967) convierte en un paisaje mítico ese espacio natural y humano que quedaría sumergido bajo las aguas. Para Benet fue motivo de preocupación vital la «injusticia climática» de España y los medios de remediarla, como expuso en estas líneas:
«Si yo fuera presidente ni una gota de agua caída en territorio español sería desaprovechada, excepto aquellas que manda la naturaleza con intención catastrófica. El agua dejaría de tener propietario y apellido local, regional o autonómico. Varios acueductos atravesarían nuestro país de norte a sur y de este a oeste, llevando aquí y allá riqueza y prosperidad al arrullo de la corriente. En el entretanto, no tendría ningún inconveniente en permitir ciertos abusos y alguna iniquidad, como el abandono de la cultura y el ecologismo a su suerte. No me preocuparía descuidar muchos problemas de gobierno, como dejar caer en el olvido a Europa y al deporte, hasta el punto de poner mi presidencia en peligro, y a la cual no vacilaría en renunciar si con eso había de alcanzar el supremo objetivo de la política hidráulica». («Si yo fuera presidente», Páginas impares, 1996).
Juan Benet, Croquis de elementos y detalles constructivos de la Presa de Rialp sobre el río Segre
















