Tierras raras
Rosell Meseguer
«Todo empezó con la bajada a una mina en mi infancia». Así nació la atracción de Rosell Meseguer (1976) por los mundos del subsuelo y por su dimensión «material», por la geología, las trincheras, las arqueologías de la Tierra y de la Historia. Estas obras, enigmáticas y delicadas, realizadas con una mezcla de pigmentos y emulsión fotosensible, pertenecen a su trabajo sobre las tierras raras, y forman parte de una obra más amplia que incluye también libros de artista y glosarios científicos.
La autora quería evocar los elementos de la Tabla Periódica conocidos como «tierras raras» o lantánidos: un grupo de minerales y metales —cobalto, coltán, litio, níquel, etc.— objeto de explotación comercial desde el siglo XIX, y que, por su uso en la tecnología moderna, se han convertido en recursos muy codiciados en razón de cualidades como la dureza, la resistencia a la corrosión, la conducción de electricidad, etc. Imprescindibles para los teléfonos móviles, las pantallas digitales o los discos duros, son objeto de disputa de empresas y Estados que luchan por su control, y originan en torno a su explotación una «violencia lenta» ejercida sobre los países pobres pero ricos en estos recursos, una violencia menos visible pero trágicamente destructiva.
Rosell Meseguer, Libro de Artista. Tierras Raras 14, 2017-2019
OTRAS OBRAS DE Rosell Meseguer
Rosell Meseguer, Libro de Artista. Tierras Raras 2, 2017-2019
Rosell Meseguer, Libro de Artista. Tierras Raras 4, 2017-2019
Rosell Meseguer, Libro de Artista. Tierras Raras 10, 2017-2019
A propósito de metales.
La canción de la tierra
Eva Lootz, La canción de la tierra, 2016
«Antes que las ideas como guías de los destinos humanos están los elementos de la tierra y sus propiedades; es decir, son las materias las que 'hacen mundo' y prefiguran la historia del género humano; pues la tierra está siempre primero y los humanos vienen después», dice Eva Lootz, rememorando la impresión que le produjo su primer viaje a las minas abandonadas de Riotinto, la mayor mina a cielo abierto del mundo y el mayor exportador de mineral de Europa.
Este lugar inspiró, en buena parte, La canción de la tierra, un gran proyecto multiartístico, que ella definió como una reflexión sobre el estado actual del planeta, visto a través del cobre, la sal, el agua y la electricidad, tesoros naturales pero polémicos, causa de intereses contrapuestos, de avaricias, de desigualdades, de despilfarro. Su exposición reunía montoncitos de sal, limaduras de cobre, imágenes del Tajo, números y más números sobre las cuencas hidrográficas, un campo de pequeñas baterías domésticas, canciones y uniformes de mineros y fotografías de las explotaciones de Riotinto. Eran voces de alerta y una forma de resistencia.
EXPOSICIÓN LA CANCIÓN DE LA TIERRA EN TABACALERA PROMOCIÓN DEL ARTE, 2016
















