Oscura geografía del bosque atlántico
Manuel Vilariño
Manuel Vilariño (1952), biólogo de formación, poeta y fotógrafo de vocación indivisible, se define como «perteneciente a esa geografía oscura que es el bosque atlántico». Un eje central de su obra es el animal, su mirada virginal, su manera de sentir, que él eleva a la categoría de símbolo, desde que lo descubrió tatuado en las piedras de Galicia. De ahí nacen estas fotografías, que formaron parte de un gran políptico titulado Paraíso fragmentado (1999-2003), formado por primeros planos de aves muertas, maniatadas y heridas, en total fragilidad e indefensión como si hubiesen sido víctimas de algún ritual, tumbadas sobre lechos de especias de fuertes colores.
El equipaje poético y vital del autor está hecho de su admiración por los grandes místicos desde San Juan de la Cruz hasta los poetas sufíes, de su aprecio por la filosofía de María Zambrano, «que me habló de la soledad de la creación y de los claros del bosque», su afinidad con el compositor y ornitólogo francés Olivier Messiaen, que le hizo «comprender el lenguaje de los pájaros», y sobre todo su aprecio por el estadounidense D. H. Thoreau, firme defensor de los innegables derechos de la Naturaleza, de nuestra obligación de preocuparnos por el sufrimiento de los animales, de los bosques y de las montañas.
Manuel Vilariño, Pájaro diurno con pimentón, 1999
OTRAS OBRAS DE Manuel Vilariño
Manuel Vilariño, Naturaleza muerta con cúrcuma, 1999
Manuel Vilariño, Naturaleza muerta con curry, 1999
Manuel Vilariño, Naturaleza muerta con pájaro solitario, 1999
















